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Intestino permeable: qué es, cómo se mide y qué hacer

Por Olga Carbonell, Fundadora de Biotasmart

5 min de lectura · 10 referencias

Tu intestino tiene que ser permeable. Esa es su función: dejar pasar nutrientes y agua, y frenar lo demás. El problema aparece cuando esa barrera deja pasar más de la cuenta, algo que se llama hiperpermeabilidad intestinal y que sí existe, se puede medir y está descrito en la literatura. Lo que no está tan claro es lo que se vende alrededor: que exista un «síndrome del intestino permeable» que explique la fatiga, el acné, la niebla mental y el dolor articular, y que se cure con un suplemento. Esa parte no la sostiene la evidencia, y conviene saber dónde está la línea.

¿Qué es la barrera intestinal?

No es una pared. Son varias capas trabajando a la vez:

La primera es el moco, una capa gruesa de glucoproteínas que separa físicamente a las bacterias del epitelio. En el colon tiene dos estratos, y el interno debería estar prácticamente estéril.

Debajo está el epitelio, una sola fila de células unidas entre sí por las llamadas uniones estrechas, que son las que regulan qué pasa entre célula y célula. Y detrás, el sistema inmunitario de la mucosa, que es donde vive la mayor parte de tus células inmunitarias.

Cuando se habla de intestino permeable, casi siempre se habla de las uniones estrechas. Pero el moco es igual de importante y se estropea antes.

¿Existe el «síndrome del intestino permeable»?

Como diagnóstico médico, no. No figura en ninguna clasificación de enfermedades, y ningún consenso profesional lo reconoce como entidad.

Lo que sí está documentado es que la permeabilidad está aumentada en un montón de situaciones: enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, hígado graso, algunos casos de colon irritable, tras cirugía mayor, en quemados graves [1] [2].

Y aquí está el matiz que casi nadie cuenta: en la mayoría de esas enfermedades no se sabe si la permeabilidad es la causa o la consecuencia. La revisión de referencia sobre el tema, publicada en Gut, es explícita al respecto: hay asociación abundante, y muy poca demostración de que arreglar la barrera arregle la enfermedad [1].

Traducido: que tengas la barrera permeable no explica automáticamente cómo te encuentras, y repararla no es una promesa que nadie pueda hacerte hoy con honestidad.

¿Cómo se mide?

Método Qué mide Estado
Lactulosa-manitol en orina Dos azúcares que se beben y se miden en orina. Es el método de referencia Validado, se usa en investigación. Poco disponible en consulta
Sondas multiazúcar (sacarosa, sucralosa) Permite distinguir tramo por tramo: estómago, intestino delgado, colon Validado, sobre todo en investigación
Zonulina en sangre o heces Se vende como el marcador estrella Problemático, ver abajo
LPS y sCD14 en sangre Marcadores de paso de producto bacteriano Indirectos, muy influidos por otras cosas
Calprotectina fecal Inflamación intestinal, no permeabilidad Útil, pero mide otra cosa

El problema del test de zonulina

La zonulina es una proteína que abre las uniones estrechas, descrita por el grupo de Alessio Fasano [3]. La biología es real y es interesante.

El problema es el test. En 2018, un grupo alemán analizó el kit ELISA comercial que se usa en casi todos los laboratorios que ofrecen «zonulina» y descubrió que no detecta zonulina: reconoce properdina y otras proteínas del complemento [4]. Un año después, un trabajo independiente publicado en PLoS One llegó a la misma conclusión, y su título lo dice sin rodeos: puede que no sea lo que parece [5].

O sea: si te han hecho un análisis de zonulina y te han dado un número, ese número probablemente no es zonulina. No es una opinión, está publicado y no se ha rebatido.

¿Qué daña la barrera?

Lo que mejor documentado está no es un tóxico exótico. Es la falta de fibra.

En un experimento de 2016 publicado en Cell, se alimentó a ratones con una dieta sin fibra y sus bacterias, al quedarse sin nada que fermentar, empezaron a comerse la capa de moco. La barrera se adelgazó y los animales se volvieron más vulnerables a un patógeno intestinal [6]. Las bacterias no dejan de comer porque tú dejes de darles fibra: cambian de menú, y el siguiente plato es tu propio moco.

Otros factores con evidencia razonable: el alcohol, los antiinflamatorios tipo ibuprofeno tomados de forma sostenida, las infecciones intestinales agudas y la quimioterapia [1] [2].

¿Qué la repara?

Aquí toca ser honesta: ningún suplemento ha demostrado en humanos que cure la hiperpermeabilidad. La glutamina, el colágeno, el calostro y la L-glutamina se venden para esto con estudios pequeños, mal controlados o hechos en animales.

Lo que sí tiene mecanismo demostrado y evidencia coherente es más aburrido:

El butirato. Refuerza el ensamblaje de las uniones estrechas [7], y es el combustible de las células del colon. No se toma en cápsula: lo fabrican tus bacterias si tienen fibra fermentable, y de eso va la guía del butirato.

Las bacterias del moco. Akkermansia muciniphila vive en la capa de moco y estimula su producción. En modelos animales protege la barrera [8], y un ensayo exploratorio en humanos con sobrepeso mostró mejoras en marcadores metabólicos y de permeabilidad, aunque en muy pocos participantes y sin confirmar todavía en estudios grandes [9].

La fibra, en variedad. No un tipo, varios. Cada familia de fibra alimenta a bacterias distintas.

¿Un análisis de microbiota detecta el intestino permeable?

No, y conviene decirlo claro: un análisis de microbiota no mide la permeabilidad intestinal. Para eso hace falta un test de permeabilidad, y el bueno es el de lactulosa-manitol.

Lo que sí te dice un análisis de microbiota es lo que hay detrás: si tienes bacterias productoras de butirato y en qué cantidad, si aparece Akkermansia, si tu comunidad tiene capacidad de fermentar fibra o si está desplazada hacia perfiles proteolíticos. Es información sobre las condiciones de la barrera, no sobre la barrera.

Es una distinción importante, y quien te venda un test de microbiota diciendo que diagnostica intestino permeable te está vendiendo algo que ese test no hace.

Referencias

[1] M. Camilleri, "Leaky gut: mechanisms, measurement and clinical implications in humans", Gut, vol. 68, n.º 8, pp. 1516-1526, 2019, doi: 10.1136/gutjnl-2019-318427

[2] S. C. Bischoff, G. Barbara, W. Buurman et al., "Intestinal permeability: a new target for disease prevention and therapy", BMC Gastroenterology, vol. 14, p. 189, 2014, doi: 10.1186/s12876-014-0189-7

[3] A. Fasano, "Zonulin and its regulation of intestinal barrier function: the biological door to inflammation, autoimmunity, and cancer", Physiological Reviews, vol. 91, n.º 1, pp. 151-175, 2011, doi: 10.1152/physrev.00003.2008

[4] L. Scheffler, A. Crane, H. Heyne et al., "Widely used commercial ELISA does not detect precursor of haptoglobin2, but recognizes properdin as a potential second member of the zonulin family", Frontiers in Endocrinology, vol. 9, p. 22, 2018, doi: 10.3389/fendo.2018.00022

[5] M. Ajamian, D. Steer, G. Rosella y P. R. Gibson, "Serum zonulin as a marker of intestinal mucosal barrier function: may not be what it seems", PLoS One, vol. 14, n.º 1, e0210728, 2019, doi: 10.1371/journal.pone.0210728

[6] M. S. Desai, A. M. Seekatz, N. M. Koropatkin et al., "A dietary fiber-deprived gut microbiota degrades the colonic mucus barrier and enhances pathogen susceptibility", Cell, vol. 167, n.º 5, pp. 1339-1353, 2016, doi: 10.1016/j.cell.2016.10.043

[7] L. Peng, Z. He, W. Chen, I. R. Holzman y J. Lin, "Butyrate enhances the intestinal barrier by facilitating tight junction assembly via activation of AMP-activated protein kinase in Caco-2 cell monolayers", The Journal of Nutrition, vol. 139, n.º 9, pp. 1619-1625, 2009, doi: 10.3945/jn.109.104638

[8] A. Everard, C. Belzer, L. Geurts et al., "Cross-talk between Akkermansia muciniphila and intestinal epithelium controls diet-induced obesity", PNAS, vol. 110, n.º 22, pp. 9066-9071, 2013, doi: 10.1073/pnas.1219451110

[9] C. Depommier, A. Everard, C. Druart et al., "Supplementation with Akkermansia muciniphila in overweight and obese human volunteers: a proof-of-concept exploratory study", Nature Medicine, vol. 25, n.º 7, pp. 1096-1103, 2019, doi: 10.1038/s41591-019-0495-2

[10] M. A. Odenwald y J. R. Turner, "The intestinal epithelial barrier: a therapeutic target?", Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology, vol. 14, n.º 1, pp. 9-21, 2017, doi: 10.1038/nrgastro.2016.169

¿Y si dejas de ir a ciegas?

Un análisis de tu microbiota te dice qué bacterias tienes, qué están haciendo y qué alimentos, prebióticos y probióticos concretos tienen sentido en tu caso.