SIBO: qué es, síntomas y cómo tratarlo
Haces todo bien y sigues hinchado. Puede que el problema no sea lo que comes, sino dónde se está fermentando.
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El SIBO es un sobrecrecimiento de bacterias en el intestino delgado, un tramo que en condiciones normales tiene muy pocas. Cuando esas bacterias colonizan donde no toca, fermentan la comida antes de tiempo y ahí mismo, y eso produce gas, hinchazón y dolor. Se trata en tres frentes a la vez: eliminar el sobrecrecimiento, ajustar la dieta mientras dura, y corregir la causa que lo permitió, que casi siempre es una motilidad lenta. Si solo se hace lo primero, vuelve.
Esta guía cubre qué es, los tres tipos que existen, cómo se diagnostica de verdad y qué dice la evidencia de cada tratamiento.
¿Qué es el SIBO exactamente?
Tu cuerpo alberga billones de bacterias, y la inmensa mayoría vive en el intestino grueso. El intestino delgado, donde absorbes los nutrientes, tiene comparativamente muy pocas: es un tramo diseñado para digerir y absorber, no para fermentar.
El SIBO, por sus siglas en inglés (small intestinal bacterial overgrowth), ocurre cuando bacterias propias del colon proliferan en el intestino delgado. El resultado es que fermentan los carbohidratos de tu comida antes de que puedas absorberlos, y liberan gas justo en un tramo estrecho y sensible. De ahí la hinchazón que aparece al poco de comer y que va a más a lo largo del día.
Se estima que entre el 13 % y el 35 % de las personas pueden tener SIBO sin saberlo, y es una causa subyacente frecuente en personas diagnosticadas de colon irritable.
Los tres tipos de SIBO
Esto es lo que más se confunde, y determina el tratamiento. No todos los sobrecrecimientos producen el mismo gas, ni dan los mismos síntomas, ni responden a lo mismo.
| Tipo | Gas dominante | Quién lo produce | Síntoma más característico |
|---|---|---|---|
| SIBO de hidrógeno | Hidrógeno (H₂) | Bacterias fermentadoras | Diarrea o heces blandas, hinchazón |
| IMO (metano) | Metano (CH₄) | Arqueas, sobre todo Methanobrevibacter smithii | Estreñimiento persistente |
| SIBO de sulfuro | Sulfuro de hidrógeno (H₂S) | Bacterias reductoras de sulfato | Gases de olor muy fuerte, diarrea |
El del metano ya no se llama SIBO en sentido estricto, sino IMO, sobrecrecimiento intestinal de metanógenos. El cambio de nombre no es cosmético: las arqueas no son bacterias, no se limitan al intestino delgado y responden peor a los tratamientos habituales. Si tu síntoma dominante es el estreñimiento y no la diarrea, es el que hay que descartar.
El de sulfuro es el último en describirse y el que más se escapa, porque durante años los test de aliento solo medían hidrógeno y metano. Un perfil típico es el de una persona con gases de olor especialmente desagradable y un test de aliento "plano", sin subidas claras.
¿Cuáles son los síntomas del SIBO?
- Hinchazón después de comer, que aumenta a lo largo del día
- Gases, eructos o flatulencias en exceso
- Dolor o calambres abdominales
- Diarrea, estreñimiento o alternancia entre los dos
- Sensación de saciedad muy precoz
- En casos prolongados: déficits nutricionales, sobre todo de vitamina B12, hierro y vitaminas liposolubles
Hay un detalle que orienta mucho y que conviene observar: cuánto tarda el síntoma en aparecer. Si la hinchazón llega entre 30 y 90 minutos después de comer, apunta al intestino delgado. Si tarda seis u ocho horas, apunta al colon. No es un diagnóstico, pero es la pista más útil que puedes recoger tú.
Otra señal característica es contraintuitiva: empeorar con la comida sana. Verduras, legumbres, fruta y fermentados son exactamente lo que más fermentan esas bacterias mal colocadas.
¿Por qué aparece el SIBO?
Casi nunca aparece solo. Suele haber un fallo en alguno de los mecanismos que mantienen limpio el intestino delgado.
| Causa | Cómo lo provoca |
|---|---|
| Motilidad lenta | El complejo motor migratorio no barre bien entre comidas |
| Bajo ácido gástrico | Uso crónico de inhibidores de bomba de protones, H. pylori |
| Alteraciones anatómicas | Adherencias, cirugías previas, divertículos, asa ciega |
| Enfermedades de base | Diabetes, hipotiroidismo, celiaquía, Crohn, esclerodermia, cirrosis, pancreatitis |
| Fármacos | Opioides, anticolinérgicos, algunos antidepresivos, análogos de GLP-1 |
| Válvula ileocecal incompetente | Deja pasar bacterias del colon hacia atrás |
La primera merece atención especial. Entre comidas, cuando el intestino delgado está vacío, se activa una onda de contracciones que barre restos y bacterias hacia el colon: el complejo motor migratorio, que se repite cada 90 a 120 minutos. Se apaga en cuanto comes, así que picar cada hora lo cancela una y otra vez. Cuando ese barrido falla, las bacterias se quedan. Está desarrollado en el artículo sobre procinéticos naturales.
El asa ciega merece mención aparte porque genera bastantes búsquedas: es un segmento de intestino que ha quedado sin flujo normal después de una cirugía, y en el que el contenido se estanca. Es una causa anatómica que ningún cambio de dieta va a resolver.
¿Cómo se diagnostica?
| Prueba | Cómo funciona | Limitación |
|---|---|---|
| Test de aliento (lactulosa o glucosa) | Mide hidrógeno y metano exhalados tras tomar una solución azucarada | Falsos positivos y negativos frecuentes; requiere preparación dietética estricta |
| Test de aliento de 3 gases | Añade la medición de sulfuro de hidrógeno | Menos disponible |
| Aspirado y cultivo duodenal | Se extrae líquido del intestino delgado por endoscopia | Invasivo, caro, no detecta sobrecrecimiento distal |
El test de aliento es el estándar práctico, pero conviene saber que no es perfecto. El consenso norteamericano sobre pruebas de aliento fija los criterios de interpretación precisamente porque hay mucha variabilidad entre centros. Y la preparación importa: lo que comes el día antes altera el resultado.
Un test negativo con síntomas claros no cierra el caso, y un test positivo sin síntomas tampoco obliga a tratar.
Tratamiento con antibióticos
La rifaximina es el más usado. Su ventaja es que apenas se absorbe: actúa dentro del intestino y afecta menos al resto de la microbiota que un antibiótico sistémico.
Una revisión sistemática con metaanálisis de 32 estudios y 1.331 pacientes situó la tasa global de erradicación en el 70,8 %. Los propios autores señalan que la calidad de los estudios disponibles es en general baja, así que ese número hay que leerlo con prudencia.
En el IMO, el metano responde peor a la rifaximina sola, y las pautas habituales la combinan con neomicina. Es una decisión médica, no de autotratamiento.
¿Y los antimicrobianos herbáceos?
Aquí hay un dato que sorprende a mucha gente. Un estudio comparó terapia herbácea frente a rifaximina en pacientes con SIBO confirmado por test de aliento: el 46 % de los tratados con herbáceos negativizó el test, frente al 34 % de los tratados con rifaximina. Los herbáceos resultaron además al menos tan efectivos como la triple antibioterapia de rescate en quienes no habían respondido a la rifaximina.
Los compuestos habituales son el aceite de orégano, la berberina, el extracto de ajenjo, el aceite de tomillo y el extracto de semilla de pomelo.
Dos advertencias importantes. La primera: "natural" no significa inocuo. Son antimicrobianos de verdad, con efectos de verdad, y no deberían tomarse indefinidamente ni sin criterio profesional. La segunda: ese estudio es observacional y de un solo centro, no un ensayo aleatorizado. Es una señal interesante, no una prueba definitiva.
La dieta en el SIBO
La dieta acompaña al tratamiento, no lo sustituye. Reduce los síntomas mientras se resuelve el sobrecrecimiento, pero por sí sola rara vez lo elimina.
| Enfoque | Para qué sirve | Cuánto tiempo |
|---|---|---|
| Baja en FODMAP | Reduce el sustrato fermentable y los síntomas | 4 a 6 semanas, después reintroducir |
| Dieta elemental | Nutrientes predigeridos que se absorben antes de llegar a las bacterias | 2 a 3 semanas, casos concretos y con supervisión |
| Dieta bifásica | Restricción y reintroducción escalonada | Por fases |
| Ajuste de fibra | La soluble suele tolerarse mejor que la insoluble | Durante la fase sintomática |
Lo que más se hace mal es quedarse en la fase restrictiva. La dieta baja en FODMAP quita precisamente la cebolla, el ajo, las legumbres y los cereales integrales, que son el alimento de tus bacterias buenas y la materia prima del butirato. Mantenerla meses empobrece la microbiota y deja el intestino más frágil que al principio. Debe tener fecha de caducidad y una fase de reintroducción planificada.
Lo que casi nadie hace y explica las recaídas
El SIBO recae mucho. En un estudio de seguimiento tras tratamiento antibiótico, el test volvió a ser positivo en el 12,6 % a los 3 meses, el 27,5 % a los 6 meses y el 43,7 % a los 9 meses. Los factores asociados a recaída fueron la edad avanzada, el antecedente de apendicectomía y el uso crónico de inhibidores de bomba de protones.
Casi la mitad recae en menos de un año. Y la razón suele ser simple: se eliminó el sobrecrecimiento pero no se tocó lo que lo permitió.
Por eso la fase de mantenimiento importa tanto como el tratamiento:
- Espaciar las comidas 4 o 5 horas para que el complejo motor migratorio pueda trabajar
- Respetar el ayuno nocturno, que es la ventana más larga y limpia del día
- Revisar los fármacos que frenan la motilidad o reducen el ácido gástrico, con tu médico
- Tratar la causa de base, si la hay
- Recuperar la diversidad de la microbiota del colon después de la fase restrictiva
Preguntas frecuentes
¿El SIBO se cura? Se resuelve, sí. Pero recae con frecuencia si no se corrige la causa. Es más útil pensar en él como algo que se controla que como algo que se cura de una vez.
¿Es contagioso? No. No se transmite de persona a persona.
¿Cuánto dura el tratamiento? El antibiótico o el herbáceo, entre dos y cuatro semanas. La parte de motilidad y hábitos, meses.
¿Puedo tomar probióticos? Es discutido. En algunas personas ayudan y en otras empeoran la hinchazón, sobre todo durante la fase activa. Depende del tipo de SIBO y de la cepa.
¿El SIBO engorda? No directamente, aunque la hinchazón puede dar esa sensación. En casos prolongados con malabsorción ocurre más bien lo contrario.
Qué aporta analizar la microbiota
Un análisis de microbiota no diagnostica SIBO: para eso está el test de aliento, que mide gases en el intestino delgado. Conviene decirlo claro.
Lo que sí aporta es el contexto que el test de aliento no da. Qué bacterias tienes y en qué proporción, si hay patógenos o especies asociadas a fermentación excesiva, cuál es tu capacidad de producir ácidos grasos de cadena corta, cómo ha quedado la diversidad después de una fase restrictiva o de una tanda de antibióticos, y qué alimentos concretos tienen sentido reintroducir primero.
Dicho de otro modo: el test de aliento dice si hay sobrecrecimiento. El análisis de microbiota ayuda a decidir qué hacer después, que es donde se juegan las recaídas. Puedes ver cómo es un informe completo o comparar el Test Avanzado, que perfila también las funciones metabólicas y no solo la composición.
Y una última cosa que no debería hacer falta decir, pero sí hace falta: si tienes pérdida de peso sin explicación, sangre en heces, anemia o vómitos persistentes, eso se consulta con un médico antes que con cualquier test.
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