Flora vaginal: qué es y qué la altera
Se sigue llamando flora por costumbre, aunque ahí no hay plantas. El nombre da igual: lo que importa es entender qué hace y qué la descoloca.
5 min de lectura · 4 referencias · Actualizado el 11 de septiembre de 2026
La flora vaginal es la comunidad de microorganismos que vive en la vagina. Hoy se llama microbiota vaginal, porque «flora» venía de cuando se clasificaban las bacterias como plantas, pero el término antiguo sigue usándose y se entiende igual.
Lo que conviene saber no es cómo se llama, sino tres cosas: cómo protege, qué la altera y, sobre todo, por qué aquí las reglas son las contrarias a las del intestino.
Cómo protege
El epitelio vaginal acumula glucógeno, y esa acumulación depende de los estrógenos. Los lactobacilos fermentan ese glucógeno y producen ácido láctico, que mantiene el pH por debajo de 4,5. Ese medio ácido es la barrera: dificulta que proliferen las bacterias anaerobias asociadas a la vaginosis.
Es decir, la defensa no la monta el cuerpo por su cuenta: la monta un ecosistema al que el cuerpo alimenta.
Aquí, más diversidad es peor
Esta es la diferencia que más despista a quien ha leído sobre microbiota intestinal.
En el intestino, una diversidad alta es señal de un ecosistema sano. En la vagina es al revés: la defensa consiste precisamente en que domine un solo género.
Los números lo enseñan bien. En mujeres sin vaginosis se detectaron entre una y seis especies por muestra, con una media de 3,3. En mujeres con vaginosis, entre nueve y diecisiete, con una media de 12,6 [1].
Así que un informe que celebre «tu diversidad es alta» en una muestra vaginal está aplicando la regla equivocada.
No hay una sola flora normal
En 2011 se describieron cinco tipos de comunidad vaginal a partir de 396 mujeres asintomáticas: cuatro dominados por un lactobacilo distinto y uno sin lactobacilo dominante, con anaerobios diversos [2].
Hay dos matices de ese trabajo que evitan leer un informe de forma alarmista:
- La proporción de cada tipo varía de forma significativa entre grupos étnicos, y el pH medio también. No existe un único patrón normal universal.
- Toda la cohorte era asintomática, incluidas las mujeres del tipo sin lactobacilo dominante. Tener el perfil que se asocia a problemas no es tener un problema.
Y además la comunidad se mueve. En un seguimiento de dieciséis semanas, algunas cambiaban mucho en periodos cortos y otras se mantenían estables, y esa inestabilidad se relacionó con el momento del ciclo y con la actividad sexual. En ese mismo trabajo, la variación observada en mujeres sanas no indicaba necesariamente disbiosis [3].
Qué la altera
| Qué | Qué le hace |
|---|---|
| El ciclo menstrual | La sangre sube el pH y desplaza temporalmente la comunidad [3] |
| La actividad sexual | Se asocia a mayor inestabilidad de la comunidad [3] |
| Los antibióticos | Reducen también los lactobacilos, que tardan en repoblar |
| La bajada de estrógenos | Menos glucógeno, menos lactobacilos, pH más alto. Pasa en la menopausia y es fisiología, no infección [4] |
| Las duchas vaginales | Arrastran también lo que protege |
Fíjate en que las dos primeras son normales y no hay nada que corregir. La cuarta tampoco es un fallo: es lo esperable en ese momento vital.
Qué no ayuda
Las duchas vaginales y los productos «de limpieza íntima» agresivos. La vagina se mantiene sola; lo que se arrastra es la defensa.
Tratar un resultado sin síntomas. No se recomienda cribar ni tratar una vaginosis asintomática.
Buscar «repoblar la flora» con cualquier probiótico. El efecto medido es de cepas concretas, no del género ni de la palabra. Está desarrollado en probióticos vaginales y en vaginosis bacteriana recurrente.
Cuándo hay que ir al médico
El picor, el escozor, el flujo que cambia de color o de olor, el dolor al orinar o en las relaciones y el sangrado fuera de la regla se consultan. No se resuelven leyendo, y menos aún comprando algo.
Conviene saber además que síntomas parecidos pueden venir de causas que no son microbianas: dermatosis vulvares como el liquen escleroso, vulvodinia o atrofia. Ningún análisis de microbiota las va a detectar.
Qué puede decir un análisis y qué no
Un análisis de microbiota vaginal describe qué microorganismos hay y en qué proporción. Eso permite ver si los lactobacilos que deberían proteger están o no están, cuál domina, y qué anaerobias han aparecido.
Lo que no hace: no diagnostica una vaginosis ni una candidiasis, no es un cribado de infecciones de transmisión sexual ni de cáncer de cérvix, y no sustituye la visita. Está explicado en detalle en qué mide un análisis de microbiota vaginal y qué no.
Preguntas frecuentes
¿Flora vaginal y microbiota vaginal son lo mismo? Sí. «Flora» es el término antiguo, de cuando las bacterias se clasificaban como plantas. Hoy se llama microbiota.
¿Cómo sé si tengo la flora alterada? Por los síntomas, no por una sensación. Picor, escozor, cambios en el flujo o el olor, o molestias al orinar. Y se confirma en consulta, no por internet.
¿Es mejor tener mucha variedad de bacterias? En la vagina no. Al contrario que en el intestino, la protección viene de que domine un solo género: sin vaginosis se detectan unas 3 especies de media, y con vaginosis unas 12.
¿Por qué cambia con la regla? Porque la sangre sube el pH y desplaza temporalmente la comunidad. Es normal y se recupera.
¿Y en la menopausia? Al bajar los estrógenos baja el glucógeno del epitelio, que alimenta a los lactobacilos. Menos lactobacilos, pH más alto. Es fisiología y tiene su propio abordaje, que no son antibióticos.
¿Sirven las duchas vaginales para limpiarla? No, y son contraproducentes: arrastran también lo que protege.
¿Un test de microbiota me dice si tengo una infección? No. Describe la comunidad. Una infección se diagnostica en consulta con la prueba que corresponda.
Referencias
[1] D. N. Fredricks, T. L. Fiedler y J. M. Marrazzo, "Molecular identification of bacteria associated with bacterial vaginosis", The New England Journal of Medicine, vol. 353, pp. 1899-1911, 2005, doi: 10.1056/NEJMoa043802
[2] J. Ravel, P. Gajer, Z. Abdo et al., "Vaginal microbiome of reproductive-age women", PNAS, vol. 108, supl. 1, pp. 4680-4687, 2011, doi: 10.1073/pnas.1002611107
[3] P. Gajer, R. M. Brotman, G. Bai et al., "Temporal dynamics of the human vaginal microbiota", Science Translational Medicine, vol. 4, n.º 132, 132ra52, 2012, doi: 10.1126/scitranslmed.3003605
[4] A. L. Muhleisen y M. M. Herbst-Kralovetz, "Menopause and the vaginal microbiome", Maturitas, vol. 91, pp. 42-50, 2016, doi: 10.1016/j.maturitas.2016.05.015