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Vaginosis bacteriana recurrente: por qué vuelve

Terminas el tratamiento, mejoras unas semanas y vuelve. No es que te haya fallado el antibiótico: es el patrón que describe la literatura.

Por Olga Carbonell, Fundadora de Biotasmart

7 min de lectura · 11 referencias · Actualizado el 10 de septiembre de 2026

La vaginosis bacteriana recurre en más de la mitad de las mujeres dentro de los doce meses siguientes al tratamiento. No es mala suerte ni un antibiótico que no funcionó: el antibiótico casi siempre funciona a corto plazo. Lo que no hace es devolver al ecosistema el estado que lo protegía, y ahí está el problema.

Esta guía cuenta qué dicen los números, qué cambió en 2025 con un ensayo que obligó a replantearse el papel de la pareja, y qué se sostiene de todo lo que se vende para evitar las recaídas.

Cuántas veces vuelve, con números

El trabajo de referencia siguió durante un año a mujeres tratadas con metronidazol oral durante siete días. El resultado: el 58 % recurrió a los doce meses, y el 69 % presentó microbiota anormal recurrente en ese periodo [1].

Conviene leer bien esa segunda cifra. No solo vuelven los síntomas: vuelve el patrón microbiano, a veces antes de que se note nada. Por eso el alivio de las primeras semanas engaña.

Por qué vuelve

El tratamiento estándar reduce las bacterias anaerobias que dominan el cuadro. Lo que no hace es repoblar los lactobacilos, que son los que producen ácido láctico y mantienen el pH bajo. Queda un ecosistema vacío y sin la defensa que lo estabilizaba, y en ese hueco vuelve a crecer lo mismo que había antes.

Hay además un matiz sobre Gardnerella que explica por qué el cuadro es tan difícil de cerrar. Durante décadas se habló de una sola bacteria, pero en 2019 se dividió formalmente el género en varias especies [2]. Y cuando se comparó a mujeres con y sin vaginosis, ninguna especie concreta resultó ser el marcador: lo que distinguía era cuántas coexistían. El 91 % de las mujeres con vaginosis tenía tres o más grupos de especies, frente al 32 % de las que no la tenían [3].

Dicho de otro modo: no es un bicho, es una comunidad. Y una comunidad se restablece o no se restablece.

Lo que cambió en 2025: la pareja

Este es el dato más importante de los últimos años y todavía no ha llegado a la mayoría de las consultas.

Un ensayo aleatorizado comparó tratar solo a la mujer frente a tratar también a la pareja masculina. En el brazo de tratamiento solo a la mujer recurrieron 43 de 68 a las doce semanas, un 63 %. Añadiendo el tratamiento de la pareja, la recurrencia bajó a 24 de 69, un 35 %. El comité de seguridad detuvo el ensayo al concluir que tratar solo a la mujer era inferior [4].

Dos precisiones honestas, porque este dato se está contando mal.

La primera: esto no convierte la vaginosis en una infección de transmisión sexual. Sigue siendo una disbiosis, un desequilibrio de la comunidad, y no una infección que se contagia como tal. Lo que muestra el ensayo es que la pareja participa en el ciclo de recaídas.

La segunda: la guía de los CDC de 2021 todavía dice lo contrario, que no se recomienda tratar de rutina a las parejas sexuales [5]. Es un caso claro en el que la evidencia se ha movido por delante de la guía, y por eso conviene comentarlo con quien te trate en lugar de darlo por hecho.

Los probióticos: depende de la cepa, no de la palabra

Aquí es donde más ruido hay, así que conviene separar dos cosas.

Una revisión Cochrane concluyó que no había evidencia suficiente ni a favor ni en contra de recomendar probióticos para tratar la vaginosis [6]. Es una conclusión honesta, pero es de 2009.

Lo que ha aparecido desde entonces no es «los probióticos», sino una cepa concreta en un producto concreto. Un probiótico vaginal de Lactobacillus crispatus CTV-05, aplicado tras el tratamiento antibiótico, redujo la recurrencia a las doce semanas al 30 % frente al 45 % con placebo [7].

Lo que se suele decir Lo que dice la evidencia
«Los probióticos previenen la vaginosis» Depende de la cepa. La revisión general no encuentra evidencia suficiente [6]
«Cualquier probiótico con lactobacilos vale» El efecto medido es de una cepa concreta de L. crispatus, no del género [7]
«Tienes lactobacilos, así que estás bien» No todos protegen igual. El estado dominado por L. iners es objeto de debate abierto
«Más diversidad es mejor» En la vagina es al revés: sin vaginosis se detectan unas 3 especies de media, con vaginosis unas 12 [8]

Lo que no ayuda

  • Las duchas vaginales. Arrastran también lo que protege.
  • Tratar una vaginosis asintomática detectada por casualidad. Los CDC no recomiendan cribar ni tratar la vaginosis asintomática [5].
  • Repetir tandas de antibiótico sin cambiar nada más. Si el ecosistema no se restablece, el ciclo se repite.
  • Fiarse del olor como único criterio. El diagnóstico se hace con criterios clínicos o con microscopía, y los propios CDC sitúan la sensibilidad de los criterios de Amsel entre el 37 % y el 70 % [5] [9].

Qué aporta mirar la microbiota

Un análisis de microbiota vaginal no diagnostica una vaginosis: eso se hace en consulta, con criterios clínicos o con la puntuación de Nugent sobre una tinción de Gram [9] [10].

Lo que aporta es lo que esas pruebas no dan: qué comunidad hay exactamente, en qué proporción está cada especie, si los lactobacilos que deberían proteger están o no están, y cuántas especies de Gardnerella conviven, que es lo que se asocia al cuadro. La secuenciación 16S no puede separarlas, porque sus secuencias son más de un 98,5 % idénticas entre sí [11]; hace falta metagenómica.

En un cuadro que recae, esa foto cambia la conversación: en vez de repetir el mismo tratamiento a ciegas, se ve qué falta por recuperar. La decisión sigue siendo de tu médico.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto vuelve la vaginosis bacteriana? En el trabajo de referencia, el 58 % de las mujeres recurrió dentro de los doce meses siguientes al tratamiento con metronidazol oral.

¿Es culpa del antibiótico? No. El antibiótico reduce las bacterias que dominan el cuadro, pero no repuebla los lactobacilos que mantenían el pH bajo. El ecosistema queda sin su defensa.

¿Hay que tratar a la pareja? Un ensayo de 2025 encontró que tratar también a la pareja masculina bajaba la recurrencia del 63 % al 35 % a las doce semanas, y se detuvo antes de tiempo por ese motivo. La guía de los CDC de 2021 todavía no lo recomienda, así que es una conversación que hay que tener con quien te trate.

¿Es una infección de transmisión sexual? No. Es un desequilibrio de la comunidad vaginal. Que la pareja influya en las recaídas no la convierte en una infección de transmisión sexual.

¿Sirven los probióticos? Depende de la cepa. La evidencia sólida está en una cepa concreta de Lactobacillus crispatus, que redujo la recurrencia al 30 % frente al 45 % con placebo. «Tomar probióticos» en genérico no significa gran cosa.

¿Un análisis de microbiota diagnostica la vaginosis? No. Describe qué comunidad hay y en qué proporción. El diagnóstico es clínico o microscópico.

¿Es normal que el cultivo salga bien y yo siga con síntomas? Sí, y es frecuente. Los anaerobios que definen el cuadro no crecen en placa, y los propios CDC dicen que el cultivo de Gardnerella no sirve como herramienta diagnóstica porque no es específico.

Si quieres ver qué hay dentro

El test de microbiota vaginal de Biotasmart es metagenómica shotgun y se ofrece a través de profesionales sanitarios: identifica el vaginotipo y cuantifica las especies presentes, incluidas cuatro de Gardnerella por separado. Es una herramienta de apoyo a la decisión clínica, no una prueba diagnóstica.

Está explicado a fondo en qué mide un análisis de microbiota vaginal y qué no.

Referencias

[1] C. S. Bradshaw, A. N. Morton, J. Hocking et al., "High recurrence rates of bacterial vaginosis over the course of 12 months after oral metronidazole therapy", The Journal of Infectious Diseases, vol. 193, n.º 11, pp. 1478-1486, 2006, doi: 10.1086/503780

[2] M. Vaneechoutte, A. Guschin, L. Van Simaey et al., "Emended description of Gardnerella vaginalis and description of Gardnerella leopoldii, Gardnerella piotii and Gardnerella swidsinskii", International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology, vol. 69, n.º 3, pp. 679-687, 2019, doi: 10.1099/ijsem.0.003200

[3] M. M. Munch, S. M. Strenk, S. Srinivasan et al., "Gardnerella species and their association with bacterial vaginosis", The Journal of Infectious Diseases, vol. 230, n.º 1, pp. e171-e181, 2024, doi: 10.1093/infdis/jiae026

[4] L. A. Vodstrcil, E. L. Plummer, C. K. Fairley et al., "Male-partner treatment to prevent recurrence of bacterial vaginosis", The New England Journal of Medicine, vol. 392, n.º 10, pp. 947-957, 2025, doi: 10.1056/NEJMoa2405404

[5] Centers for Disease Control and Prevention, "Sexually Transmitted Infections Treatment Guidelines, 2021: Bacterial Vaginosis". Consultado el 10 de septiembre de 2026.

[6] A. C. Senok, H. Verstraelen, M. Temmerman y G. A. Botta, "Probiotics for the treatment of bacterial vaginosis", Cochrane Database of Systematic Reviews, n.º 4, CD006289, 2009, doi: 10.1002/14651858.CD006289.pub2

[7] C. R. Cohen, M. R. Wierzbicki, A. L. French et al., "Randomized trial of Lactin-V to prevent recurrence of bacterial vaginosis", The New England Journal of Medicine, vol. 382, pp. 1906-1915, 2020, doi: 10.1056/NEJMoa1915254

[8] D. N. Fredricks, T. L. Fiedler y J. M. Marrazzo, "Molecular identification of bacteria associated with bacterial vaginosis", The New England Journal of Medicine, vol. 353, pp. 1899-1911, 2005, doi: 10.1056/NEJMoa043802

[9] R. Amsel, P. A. Totten, C. A. Spiegel et al., "Nonspecific vaginitis: diagnostic criteria and microbial and epidemiologic associations", The American Journal of Medicine, vol. 74, n.º 1, pp. 14-22, 1983, doi: 10.1016/0002-9343(83)91112-9

[10] R. P. Nugent, M. A. Krohn y S. L. Hillier, "Reliability of diagnosing bacterial vaginosis is improved by a standardized method of Gram stain interpretation", Journal of Clinical Microbiology, vol. 29, n.º 2, pp. 297-301, 1991, doi: 10.1128/jcm.29.2.297-301.1991

[11] J. E. Hill, A. Y. K. Albert y VOGUE Research Group, "Resolution and cooccurrence patterns of Gardnerella leopoldii, G. swidsinskii, G. piotii and G. vaginalis within the vaginal microbiome", Infection and Immunity, vol. 87, n.º 12, e00532-19, 2019, doi: 10.1128/IAI.00532-19

¿Y si dejas de ir a ciegas?

Un análisis de tu microbiota te dice qué bacterias tienes, qué están haciendo y qué alimentos, prebióticos y probióticos concretos tienen sentido en tu caso.