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Microbiota y rendimiento deportivo

La microbiota de quien entrena mucho es distinta, pero la dieta explica buena parte. Lo accionable está en las molestias digestivas y en entrenar el intestino.

Por Olga Carbonell, Fundadora de Biotasmart

5 min de lectura · 7 referencias · Actualizado el 12 de septiembre de 2026

Que la microbiota de un deportista sea distinta está bien documentado. Que eso se traduzca en un producto que mejore tu marca, no. Este artículo separa las dos cosas y se queda con lo que hoy sirve en la práctica: entrenar la tolerancia digestiva, cuidar la fibra en el periodo de base y saber qué hacer con las molestias en carrera.

Qué se ha visto en deportistas

El primer trabajo comparó a jugadores profesionales de rugby con hombres sedentarios y encontró en los deportistas mayor diversidad microbiana [1]. El matiz es que también comían mucha más proteína, así que parte del resultado es la dieta.

El mismo grupo profundizó después: además de la composición, cambiaban las funciones, con más capacidad de producir ácidos grasos de cadena corta en los deportistas [2]. Es un dato más sólido, porque las funciones dependen menos de qué especie concreta ocupe el hueco.

El estudio que más titulares generó fue otro: en corredores de maratón aumentaba después de la carrera un género, Veillonella, que usa el lactato como fuente de energía, y al dárselo a ratones estos corrían más tiempo [3]. Es un hallazgo elegante, pero el resultado de rendimiento es en ratones, y de ahí no sale un suplemento con efecto demostrado en personas.

La revisión que ordena todo este campo lo resume sin adornos: la microbiota del deportista es distinta, la causalidad está poco establecida y la dieta es el factor de confusión permanente [4].

Lo que sí es un problema real: el intestino en carrera

Entre el 30 % y el 90 % de quienes hacen ejercicio de resistencia refiere molestias digestivas según la actividad y la intensidad, y hay un mecanismo descrito: durante el esfuerzo intenso la sangre se redirige a los músculos, el intestino recibe menos riego y aumenta la permeabilidad, a lo que se suma el impacto mecánico y la deshidratación [5]. Es lo que se llama síndrome gastrointestinal inducido por el ejercicio.

Esto no es una cuestión de disbiosis: es fisiología del esfuerzo. Y tiene soluciones concretas.

El intestino se entrena

Es el concepto más útil de todo el artículo. La capacidad de absorber y tolerar hidratos de carbono durante el ejercicio mejora con la práctica repetida: si entrenas tomando la misma bebida y el mismo gel que vas a usar en competición, tu tolerancia aumenta [6].

En la práctica, eso significa ensayar la estrategia de avituallamiento en los entrenamientos largos, subir de forma progresiva los gramos de hidratos por hora y no estrenar nada el día de la carrera.

Qué pasa con los probióticos en deportistas

Hay algún ensayo con resultados razonables: cuatro semanas de suplementación con un probiótico redujeron los síntomas digestivos durante un maratón [7]. Es un efecto sobre las molestias, no sobre el rendimiento, y con una cepa concreta.

Dicho de otro modo: si tu problema es el intestino en carrera, es una opción que se puede valorar con un profesional; si lo que buscas es correr más rápido, hoy no hay respaldo.

Cómo comer para la microbiota sin fastidiar la competición

En periodo de base, fibra y variedad. Es cuando conviene alimentar bien al ecosistema: legumbres, verdura, fruta entera, cereales integrales. La diversidad vegetal es lo que más se asocia a una microbiota diversa.

Antes de competir, al revés. Reducir fibra y residuo las horas previas disminuye el riesgo de molestias. No es incoherente: son objetivos distintos en momentos distintos.

Hidratación y temperatura. La deshidratación empeora el cuadro digestivo del esfuerzo [5].

Ojo con los antiinflamatorios. El uso de antiinflamatorios antes o durante pruebas largas aumenta el daño de la barrera intestinal, y es una práctica más extendida de lo que debería.

Calor, altitud y otras situaciones que lo empeoran

El mismo mecanismo que explica las molestias en carrera se agrava con calor: la temperatura alta aumenta la redistribución de la sangre hacia la piel y el músculo, y el intestino sale perdiendo [5]. Por eso una estrategia de avituallamiento que funciona en marzo puede fallar en una prueba de julio, con la misma persona y el mismo entrenamiento.

Lo razonable es tratarlo como una variable más del plan: ensayar también en condiciones de calor, ajustar la concentración de las bebidas y no subir los gramos de hidratos por hora el mismo día que sube el termómetro.

Y una observación que aparece siempre que se revisa este campo: buena parte de las diferencias que se atribuyen a la microbiota del deportista se explican por lo que come, que en alguien que entrena mucho no se parece a la dieta media [4].

Qué puede aportar un test de microbiota

No predice tu rendimiento ni existe una microbiota de élite que se pueda comprar. Lo que aporta es una foto del ecosistema: diversidad, perfil de grupos y, con metagenómica, funciones como la capacidad de producir butirato, que es la que se ha visto reforzada en deportistas [2]. Con eso, un profesional ajusta mejor la fibra y valora qué revisar si hay molestias persistentes.

Si las molestias aparecen también fuera del entrenamiento, merece la pena consultarlo con un profesional para descartar otras causas.

Preguntas frecuentes

¿La microbiota mejora el rendimiento deportivo? En ratones se ha demostrado con una bacteria que metaboliza lactato. En personas hay diferencias de composición y de funciones entre deportistas y sedentarios, pero no evidencia de que modificar la microbiota mejore la marca.

¿Por qué me sienta mal el estómago cuando corro? Porque durante el esfuerzo intenso el intestino recibe menos riego y aumenta la permeabilidad, a lo que se suman el impacto y la deshidratación. Es fisiología del ejercicio, no necesariamente un problema de flora.

¿Sirven los probióticos para deportistas? Hay un ensayo en el que cuatro semanas de un probiótico concreto redujeron los síntomas digestivos durante un maratón. El efecto es sobre las molestias, no sobre el rendimiento.

¿Debo comer más fibra o menos? Más en el periodo de base y menos en las horas previas a competir. Son objetivos distintos y no se contradicen.

¿Qué es entrenar el intestino? Practicar en los entrenamientos la misma pauta de bebida y geles que usarás en competición, subiendo los hidratos por hora de forma progresiva. Mejora la tolerancia de verdad.

¿Un test de microbiota me dice qué comer en carrera? No. La estrategia de carrera se ajusta entrenando. El test describe el ecosistema y ayuda a orientar la alimentación del día a día.

Referencias

[1] S. F. Clarke, E. F. Murphy, O. O'Sullivan et al., "Exercise and associated dietary extremes impact on gut microbial diversity", Gut, vol. 63, n.º 12, pp. 1913-1920, 2014, doi: 10.1136/gutjnl-2013-306541

[2] W. Barton, N. C. Penney, O. Cronin et al., "The microbiome of professional athletes differs from that of more sedentary subjects in composition and particularly at the functional metabolic level", Gut, vol. 67, n.º 4, pp. 625-633, 2018, doi: 10.1136/gutjnl-2016-313627

[3] J. Scheiman, J. M. Luber, T. A. Chavkin et al., "Meta-omics analysis of elite athletes identifies a performance-enhancing microbe that functions via lactate metabolism", Nature Medicine, vol. 25, n.º 7, pp. 1104-1109, 2019, doi: 10.1038/s41591-019-0485-4

[4] A. E. Mohr, R. Jäger, K. C. Carpenter et al., "The athletic gut microbiota", Journal of the International Society of Sports Nutrition, vol. 17, n.º 1, 2020, doi: 10.1186/s12970-020-00353-w

[5] R. J. S. Costa, R. M. J. Snipe, C. M. Kitic et al., "Systematic review: exercise-induced gastrointestinal syndrome-implications for health and intestinal disease", Alimentary Pharmacology & Therapeutics, vol. 46, n.º 3, pp. 246-265, 2017, doi: 10.1111/apt.14157

[6] A. E. Jeukendrup, "Training the Gut for Athletes", Sports Medicine, vol. 47, supl. 1, pp. 101-110, 2017, doi: 10.1007/s40279-017-0690-6

[7] J. N. Pugh, A. S. Sparks, D. A. Doran et al., "Four weeks of probiotic supplementation reduces GI symptoms during a marathon race", European Journal of Applied Physiology, vol. 119, n.º 7, pp. 1491-1501, 2019, doi: 10.1007/s00421-019-04136-3