¿Haces todo bien pero sigues con molestias digestivas?
Podría ser SIBO
Has cuidado tu alimentación, sincronizado tus comidas, dado paseos después de cenar y hasta has resistido la tentación de los dulces. Sin embargo, sigues experimentando hinchazón, gases y malestar estomacal. Es posible que estés enfrentando el SIBO, o sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado.
En esta guía, exploraremos qué es el SIBO, sus síntomas, causas y cómo controlarlo. Si buscas recuperar el equilibrio de tu salud intestinal, estás en el lugar adecuado.
¿Qué es el SIBO y por qué es importante?
Nuestro cuerpo alberga billones de bacterias, la mayoría ubicadas en el intestino grueso. En un intestino sano, el intestino delgado contiene muchas menos bacterias. El SIBO ocurre cuando bacterias del colon proliferan en el intestino delgado, generando gases y causando síntomas molestos.
Síntomas comunes del SIBO
Hinchazón o sensación de saciedad excesiva tras comer
Calambres o molestias estomacales
Estreñimiento o dificultad para defecar
Exceso de gases, eructos o flatulencias
Heces blandas o acuosas, que pueden alternar con estreñimiento
Se estima que entre el 13% y el 35% de las personas sanas pueden padecer SIBO, aunque muchas veces no se diagnostica. Es una posible causa subyacente de afecciones como el síndrome del intestino irritable (SII) y la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).
Diferencia entre SIBO e IMO
Si el SIBO está acompañado de niveles elevados de Methanobrevibacter smithii, podría tratarse de sobrecrecimiento intestinal de metanógenos (IMO). Mientras que el SIBO es un sobrecrecimiento de bacterias en el intestino delgado, el IMO implica un crecimiento excesivo de microbios productores de metano en todo el tracto digestivo. Ambos trastornos pueden ser difíciles de diagnosticar debido a la superposición de síntomas con otras afecciones digestivas.
Principales causas del SIBO
1. Mala motilidad intestinal
Los músculos del sistema digestivo deben empujar los alimentos a través del tracto digestivo. Si este proceso se ralentiza, como ocurre en la gastroparesia, los alimentos permanecen más tiempo en el intestino delgado, permitiendo la proliferación bacteriana. Fármacos como opioides, anticolinérgicos y algunos GLP-1 pueden reducir la motilidad intestinal y aumentar el riesgo de SIBO.
2. Enfermedades crónicas subyacentes
Algunas condiciones médicas pueden afectar la motilidad y el equilibrio intestinal, aumentando el riesgo de SIBO. Entre ellas están:
Enfermedad celíaca
Enfermedad de Crohn
Diabetes
Hipotiroidismo
SII
Cirrosis hepática
Pancreatitis
Esclerodermia
3. Bajo nivel de ácido estomacal
El ácido estomacal ayuda a descomponer los alimentos y a eliminar bacterias perjudiciales. Su deficiencia, causada por el uso de antiácidos, inhibidores de bomba de protones (IBP) o infección por Helicobacter pylori, puede contribuir al SIBO.
Diagnóstico del SIBO
Pruebas de aliento
Se trata de una prueba no invasiva que mide los niveles de hidrógeno y metano en el aliento tras ingerir una solución de azúcar. Si hay crecimiento bacteriano en el intestino delgado, estos gases serán detectados en la exhalación.
Cultivo de aspirado duodenal
Es una prueba invasiva en la que se extrae una muestra de líquido del intestino delgado para analizar el crecimiento bacteriano.
Tratamientos para el SIBO
1. Antibóticos
La rifaximina es el tratamiento más común para el SIBO. Su ventaja es que actúa específicamente en el intestino sin afectar negativamente a otras bacterias beneficiosas. Otros antibacterianos pueden ser utilizados, pero con precaución para evitar resistencia bacteriana y efectos secundarios.
2. Dieta y nutrición
Adoptar una dieta adecuada es clave para el manejo del SIBO. Algunas estrategias incluyen:
Dieta baja en FODMAP: Reduce la fermentación bacteriana y los síntomas.
Dieta elemental: Basada en nutrientes predigeridos, puede usarse en casos graves.
Dieta bifásica: Reducción de alimentos fermentables seguida de reintroducción gradual.
Ajuste de fibra: La fibra soluble suele ser mejor tolerada que la insoluble.
3. Suplementos
Enzimas digestivas: Ayudan en la descomposición de los alimentos.
Probóticos: Lactobacillus y Bifidobacterium pueden mejorar el equilibrio intestinal.
Aceite de menta y jengibre: Favorecen la motilidad intestinal y reducen molestias.
L-glutamina y zinc: Apoyan la reparación de la mucosa intestinal.
Toma el control de tu salud intestinal
Si experimentas síntomas persistentes de SIBO, consulta a un profesional de la salud para un diagnóstico adecuado. Un análisis de microbiota con Biotasmart puede proporcionarte una visión clara de tu salud intestinal y ayudarte a personalizar tu tratamiento.
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